Los bancos y compañías financieras privadas ofrecen un amplio abanico de productos de financiamiento, y es muy probable que actualmente estés pagando alguna de estas obligaciones. Puede ser una hipoteca, un préstamo vehicular, un préstamo personal o una tarjeta de crédito. Ahora bien, ¿es posible pagar dos o más préstamos de forma simultánea? ¿Rechaza el banco a un solicitante solo porque está pagando otro préstamo? Si te encuentras en esta situación, la siguiente información te resultará muy útil.

¿Puedo tener préstamos simultáneos?

Endeudarse es algo muy común, ya que muchas de las compras que realizamos, ya sean grandes o pequeñas, requieren de algún tipo de financiamiento. Por ejemplo, para comprar una casa se requiere una alta suma de dinero que no suele estar disponible en nuestra cuenta de ahorros al momento de querer independizarnos o formar una familia. De manera que recurrimos a un préstamo hipotecario para obtener este bien que de otra forma se nos haría más tardado conseguir.

Otras personas, por su parte, solicitan financiamiento para comprar un vehículo o para invertir en un negocio. Incluso el pago de impuestos o una emergencia familiar pueden ser causales de necesitar un préstamo. Ahora bien, ¿cuántos préstamos puedo tener a la vez? La respuesta a esta pregunta tiene mucho que ver con un factor llamado capacidad de endeudamiento. De acuerdo con el Banco de España, la capacidad de endeudamiento recomendada para una persona física es de entre 30% y 35% de sus ingresos. Sin embargo, esto no se refiere a la tercera parte de nuestros ingresos netos, sino de la diferencia entre nuestros ingresos y nuestros gastos fijos.

Entonces, si resulta que tenemos un ingreso mensual fijo de 4.500 € al mes, y nuestros gastos fijos (despensa, alquiler, pago de deudas, gastos médicos, colegio, transporte, ahorros) suman un total de 3.000 €, quiere decir que tenemos un restante de 1.500 €, del cual solo se puede destinar un 30% a nuevas deudas. De esta manera, mientras una persona no exceda su capacidad de endeudamiento, es posible que pueda tener varios préstamos a la vez. Además, debe tener un buen perfil crediticio para que el banco o la empresa de financiamiento accedan a concederle otro préstamo mientras está pagando otra obligación.

¿Cómo afectan los préstamos simultáneos mi capacidad de endeudamiento?

Cada vez que solicitamos un nuevo préstamo, el pago de esta obligación debe pasar a formar parte de nuestros gastos fijos. Veamos un ejemplo con los montos mencionados en el párrafo anterior: Supongamos que la diferencia entre nuestro salario y nuestros gastos fijos es de 1.500 €. Quiere decir que solo podemos darnos la libertad de disponer de 450 € para un nuevo préstamo. Entonces, solicitamos un nuevo préstamo cuya cuota es de 350 €. Este pago pasará a formar parte de los gastos fijos, por lo que ya no son 3.000 € sino 3.350 €, disminuyendo la diferencia a 1.150 €.

Esto quiere decir que nuestra capacidad para una nueva deuda se ha reducido a 345 €. Y si seguimos pidiendo préstamos la cantidad irá mermando. Sin embargo, el hecho de que tengamos capacidad de endeudamiento no quiere decir que sea sensato exprimirla al máximo, ya que esto nos deja menos margen para solucionar inconvenientes. De hecho, si analizamos, de la diferencia entre nuestros ingresos y nuestros gastos fijos queda un importante 60% que podemos destinar a otras cosas, por ejemplo emergencias o imprevistos que no estaban dentro del presupuesto. Si logramos mantenernos en este margen, no será necesario endeudarnos ante cada situación que se presente.

Riesgos de los préstamos simultáneos

Aunque resulte un poco evidente, te sorprendería la cantidad de personas que dejan que sus deudas se salgan de control por solicitar varios préstamos a la vez. Cuando una persona comienza a pedir un préstamo para pagar otro, ya tenemos un problema de fondo que debemos resolver lo antes posible. Y es aquí donde encontramos el mayor riesgo de los préstamos simultáneos: la falta de control.

Cada préstamo o crédito que solicitamos es una responsabilidad con su propio DNI, por decirlo de una forma. Tiene un monto, un plazo, unos intereses, una fecha de pago y unas condiciones que no son iguales al resto de los préstamos que tenemos activos. En especial, la fecha de pago de cada deuda debe llevarse con estricta organización para no fallar en ningún pago, algo que puede resultar difícil si ya de entrada este modus operandi de solicitar muchos préstamos a la vez refleja una falta de organización en las finanzas. Entonces, si la cantidad de obligaciones financieras que adquirimos se sale de nuestro control, es muy probable que comencemos a ver mermados nuestros ingresos en un parpadeo, lo que puede llevar a que nos sigamos endeudando.

¿Qué tan conveniente es reunificar las deudas?

La reunificación de deudas es una opción de financiación que permite al deudor tomar todas sus deudas y unirlas para que compongan una sola obligación financiera, con una sola cuota y una sola fecha de pago. De esta forma, la cuota resultante se destina a pagar de forma proporcionada las distintas deudas unificadas. Suena como una solución bastante sencilla, ya que nos permite incluso renegociar otros préstamos y alargar el plazo que tenían originalmente. Esto facilita mucho el trabajo de tener diferentes fechas de pago, pero ¿es la mejor opción? Pues no siempre lo es.

Es necesario tener en cuenta que reunificar nuestras deudas conlleva una serie de inconvenientes que pueden terminar perjudicándonos aún más:

  • La forma más común para reunificar deudas de préstamos simultáneos es a través de una garantía hipotecaria. Es decir, el cliente debe ofrecer en garantía de este nuevo préstamo un inmueble que sea de su propiedad y que no tenga cargas. Esto puede resultar muy riesgoso, ya que si incumplimos el pago de esta nueva cuota, corremos el riesgo de perder el inmueble.
  • Al reunificar deudas simultáneas, se hace un cálculo nuevo de todas las tasas de interés y los plazos, por lo que podríamos terminar pagando más intereses por deudas que ya estaban casi saldadas.
  • El proceso para reunificar deudas conlleva gastos administrativos y comisiones, por lo que, de nuevo, puede salirnos más caro pagar la cuota reunificada que pagar los préstamos por separado.

Entonces, lo mejor que podemos hacer ante múltiples obligaciones financieras es hacer un presupuesto personal, organizar cada una de las deudas y llevar en una agenda, en papel o electrónica, las fechas de pago de cada una.

Recomendaciones para evitar los préstamos simultáneos

Como hemos visto, aunque es posible tener dos o más préstamos a la vez, también es cierto que esto pone en riesgo nuestro bienestar financiero. En primera instancia, lo más sensato es tener la menor cantidad de deudas, solo aquellas que sean estrictamente necesarias. Para el resto de cosas que podemos aplazar, es mejor ahorrar y, en el proceso, crear nuevas formas de generar ingresos adicionales para acelerar dicho ahorro.

Ahora bien, si por diversas circunstancias ya nos encontramos en la situación de tener varias deudas al mismo tiempo, es necesario actuar lo antes posible para solucionarlo antes de que siga socavando nuestras finanzas. Una de las estrategias que usan algunas personas para abordar esta situación es enfocarse en pagar primero las deudas de las tarjetas de crédito, y no usarlas más hasta que estén completamente pagadas. Una vez que salen de esta deuda, utilizan el dinero que antes dedicaban a pagar la tarjeta pero ahora en abonar de forma anticipada otros préstamos, especialmente los que tienen un plazo más corto o un monto más pequeño.

De esta forma, se van deshaciendo de sus deudas de forma escalada. La clave de esta estrategia es no volver a endeudarse en este proceso, ya que no tendrá sentido si pedimos otro préstamo para pagar otras obligaciones. Por supuesto, esto requiere disciplina, organización y determinación, pero el resultado valdrá la pena. Otra de las recomendaciones que ofrecen los expertos en materia financiera es evitar pedir préstamos por cosas que pueden y deben financiarse con dinero propio. Por ejemplo, lujos y caprichos, vacaciones, inversiones de riesgo, el pago de otras deudas, etcétera. Endeudarse solo porque tenemos capacidad financiera para hacerlo no es una buena decisión.

Conclusión

En resumen, puedes contratar cuantos préstamos te permita tu capacidad de endeudamiento. Siempre que tengas el perfil adecuado para ser sujeto de crédito, es probable que no tengas problema en obtener préstamos simultáneos si se dan estas dos condiciones.

Ahora bien, es necesario evaluar más allá de los números si solicitar un nuevo préstamo teniendo otros pendientes es la mejor decisión. Recuerda que cada deuda que adquieres aparece en tu historial crediticio, de manera que si incumples alguno de los pagos por un tiempo prolongado, aparecerá una calificación negativa en tu historial y tu nombre estará entre la famosa lista de morosos de ASNEF. Por ello, dedica tiempo a planificar un presupuesto personal o familiar, a organizar tus finanzas y buscar soluciones que impliquen un incremento en tus ingresos en lugar de nuevas deudas para pagar viejas deudas.


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