Tener un presupuesto familiar y personal es una de las bases para organizar nuestras finanzas. Sin embargo, hacerlo no es garantía de tener unas finanzas sanas, aunque es el primer paso para identificar tu situación actual. Existen diferentes hábitos que dañan tu presupuesto familiar y tus finanzas en general. En este post veremos 10 de estos hábitos que son perjudiciales para tu economía y cómo puedes evitarlos o cambiarlos.

Gastar dinero que no tienes

Como hemos mencionado en el post “Cómo conocer mi capacidad de endeudamiento”, las deudas son casi inevitables en nuestra vida adulta. Por ello, aprender a endeudarse inteligentemente es fundamental para cuidar nuestras finanzas personales y familiares y no vivir en una maraña de compromisos que se coma todos nuestros ingresos y nos mantenga en un círculo vicioso.

Pedir una hipoteca o un préstamo personal es posible que formen parte de nuestra vida, pero debemos recordar que estamos comprometiendo parte de nuestros ingresos futuros. Y si no somos mesurados, las deudas pueden salirse de control y comerse nuestro presupuesto familiar. Uno de los instrumentos más delicados en este aspecto son las tarjetas de crédito y tarjetas revolving. Usar estos instrumentos de pago como una extensión de los ingresos es uno de los peores hábitos para tu economía. Es cierto que la tentación de obtener lo que queremos de inmediato es muy fuerte, y muchas veces nuestro lado emocional le gana al racional y no queremos esperar. Pero ten en cuenta que esto solo te traerá problemas económicos.

¿Cómo evitarlo?

Las recomendaciones para evitar este hábito son:

  • Solicita un crédito o préstamo solo cuando sea estrictamente necesario.
  • Compara entre distintas opciones y sus tasas de interés a fin de escoger bien.
  • Mientras más corto sea el plazo, menos intereses pagarás.
  • Calcula antes tu capacidad de endeudamiento.
  • Evita tener varias tarjetas de crédito. Con una o dos bastará para resolver ciertas compras.
  • No pagues el mínimo, este monto es casi todo intereses, no disminuyes tu deuda en absoluto, al contrario sigue creciendo. Lo mejor es que pagues la mayor cantidad de tus consumos antes de la fecha de corte.
  • Ahorra, tanto para objetivos específicos como para casos de emergencia.
  • Reduce tus gastos en luz, agua, telefonía, gasolina.
  • Invierte tus ahorros en productos financieros rentables de acuerdo al nivel de riesgo que estés dispuesto a tolerar.
  • Incrementa tus ingresos aprovechando al máximo tus conocimientos y habilidades.

En resumen, debes eliminar el hábito de gastar el dinero que aún no te has ganado, y usar el recurso del financiamiento solo en casos puntuales. Para todo lo demás, cultiva el hábito del ahorro y aprende a invertir para generar ingresos activos y pasivos. Recuerda que unas buenas finanzas no depende tanto de la cantidad de dinero que ganemos sino de cómo lo administremos y que cultivemos la capacidad de hacerlo trabajar para nosotros.

No hacer un presupuesto mensual

Irónicamente, uno de los hábitos que dañan tu presupuesto familiar es precisamente no tener un presupuesto planificado. Una de las primeras cosas que debemos hacer si queremos ordenar nuestras finanzas es conocer exactamente dónde estamos parados y dónde está nuestro dinero, a dónde se va.

Si observas que el dinero no te alcanza, es posible que tengas que hacer ajustes en tus gastos, y esto solo se puede analizar cuando organizamos nuestro presupuesto mensual. Podéis hacerlo de la forma tradicional, en un cuaderno o agenda, o usando una de las muchas aplicaciones móviles que tienen este objetivo.

No ahorrar

El hábito del ahorro es fundamental en nuestra economía doméstica y personal, pero si no lo tenemos, puede que nos veamos en serios aprietos, ya que recurriremos al hábito número uno, endeudarnos para todo. El no guardar dinero para planes futuros o para gastos imprevistos traerá como consecuencia que no podamos alcanzar metas y realizar proyectos. La solución, en teoría, es muy simple: comenzar a ahorrar. Pero, en la vida real, no todo es tan fácil como decirlo. Es por ello que es necesario cultivar este hábito y reemplazar el anterior. Puedes ahorrar de muchas formas, pero las principales son:

Ahorros planificados
Son aquellas que tienen un horizonte establecido, ya sea una fecha o una cantidad determinada, así como un propósito. Por ejemplo, tus próximas vacaciones, un auto, tu boda, tus estudios de posgrado o los de tus hijos, la vejez, etcétera. Este tipo de ahorro suele estar acompañado de un plan de ahorro, con fechas y cantidades ordenadas.
Ahorro para emergencia
Es un ahorro más flexible, pero importantísimo para evitar endeudarnos ante gastos imprevistos. Un fondo de emergencia te permitirá hacer frente a situaciones como una enfermedad, un accidente, desempleo, invalidez temporal, arreglos en tu hogar, etcétera.

No esperes a tener mucho dinero para comenzar a ahorrar. Plantéate una meta realista cada mes y comprométete en cumplirla.

Hacer compras compulsivas

Como mencionamos en el primer punto, la tentación de obtener lo que quieres con la tarjeta de crédito a veces puede ganarnos. Pero cuando estos gastos son superfluos o simplemente compras compulsivas porque eso nos hace sentir bien en el momento, esto se convierte en un hábito que destruye tus finanzas. No está mal gastar dinero en nuestro entretenimiento y disfrute, pero para estos gastos es mejor usar nuestros propios fondos, en lugar de endeudarnos. Piensa: cuando pagas con dinero en efectivo sientes el impacto ¿cierto? Pero cuando pasas la tarjeta de crédito, es como si nunca tuvieras que pagarlo. Evita hacer esto, no es nada recomendable para tu presupuesto.

Entonces, la recomendación es que apartes un porcentaje de tus ingresos para dedicarlo a tu disfrute y el de tu familia. Incluso puedes apartar una fracción de esta cantidad y hacer un pequeño ahorro separado para hacer un viaje, disfrutar de una experiencia única, comprar esas botas que te encantaron y cosas por el estilo. Si consideras que las compras compulsivas son un medio de escape, lo mejor es identificar la raíz del problema y eliminar de raíz este hábito que afecta tus finanzas. Establece prioridades y determina qué te importa más, alcanzar tus metas o sentir satisfacción inmediata pero temporal.

Muchos gastos y pocas inversiones

Cuando solo gastamos y no invertimos nuestro dinero, viviremos solo de nuestro sueldo, no lo haremos crecer y generar beneficios. De igual forma, aunque ahorrar es un fundamento imprescindible, también es cierto que si solo guardamos dinero y no lo hacemos producir, la inflación se lo comerá y veremos cómo disminuye nuestra capacidad adquisitiva.

Por ello, el hábito de solo gastar y no invertir por miedo a las pérdidas es algo que debemos eliminar si queremos que realmente nuestro salario nos genere beneficios adicionales. En este punto es muy importante que te instruyas sobre cómo invertir, ya sea en la bolsa o en bienes tangibles. Aprende a generar ingresos pasivos y verás cómo mejoran tus finanzas y aumentan tus ingresos.

Invertir sin pensar

Si bien es cierto que nuestras finanzas requieren de inversiones para poder crecer, también es cierto que invertir a ciegas y sin evaluar los riesgos tampoco es recomendable. Al igual que las compras impulsivas, el hábito de poner en riesgo tu dinero sin analizar dónde te estás metiendo, solo porque alguien te dijo que era una buena idea o ganarías mucho, es una práctica que puede hacerte perder los ahorros que tanto esfuerzo te han costado.

Querer ganar dinero fácil

El dinero fácil no existe, pero aún muchos siguen cayendo en estas trampas que te venden en las redes sociales y en internet. Te ofrecen soluciones mágicas para ganar dinero sin hacer nada y, en muchos casos, quienes confían en estas palabras terminan siendo estafados. Hábito número 6: querer soluciones rápidas sin esfuerzo para ganar dinero. Esto no existe. Todo el dinero que ganamos requiere de algún esfuerzo, de inversión de tiempo, de conocimiento, de esfuerzo, de constancia.

Desperdiciar el tiempo

El mundo del entretenimiento está diseñado para que desperdicies tu tiempo, y este es el recurso más valioso que tienes, incluso más valioso que el dinero. Piensa en esto: si pierdes dinero, puedes recuperarlo; si trabajas, ganas dinero. Pero hagas lo que hagas, no puedes recuperar el tiempo, y tampoco puedes ganar más horas al día Todos tenemos las mismas 24 horas. ¿Qué estás haciendo con las tuyas? Puede que, sin darte cuenta, uses gran parte de este tiempo en ver televisión o jugar videojuegos. Pero lo que realmente hará que tus finanzas crezcan es aprovechar este tiempo en algo útil, como aprender una nueva habilidad, un nuevo idioma, un nuevo modelo de negocios. Leer es el mejor hábito que puede sustituir el dañino hábito de desperdiciar el tiempo. Te dará las herramientas para crear tu propia fortuna.

No establecer objetivos financieros

No tener metas financieras es un mal hábito que debemos eliminar y reemplazarlo por la organización y la planificación. Establecer metas y objetivos con nuestro dinero nos permitirá tener una perspectiva más clara, tanto a corto como a largo plazo. Esto evita que nos endeudemos en demasía y planifiquemos con anticipación.

No hablar sobre el dinero

Si tienes cónyuge, uno de los hábitos que dañan el presupuesto familiar es no hablar clara y francamente sobre el dinero y no analizar juntos el presupuesto mensual de la familia. Este tema es un poco espinoso en algunos hogares, pero mientras el hábito de no hablar sobre temas financieros persista, es muy probable que los problemas económicos también lo hagan.

Culminamos este análisis con la siguiente frase de Aristóteles: “Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto, es un hábito”. Eliminemos, pues, nuestros malos hábitos financieros y cultivemos buenos hábitos.


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